HONDURAS: DESMENTIDO
Por Máximo Kinast
Pensaba escribir una denuncia, pero mi mujer, que es muy buen abogado y sabe mucho me dijo: “No tienes ninguna prueba y no puedes afirmar que Obama esta detrás del Golpe de Estado en Honduras”. Es cierto, le dije, no tengo pruebas, escribiré un desmentido.
Quiero desmentir a los mal pensados y a los calumniadores y dejar bien claro de que no hay pruebas de que Obama, ni los Estados Unidos tengan relación con el Golpe de Estado en Honduras. Quien afirme eso es un comunista resentido y con su corazón lleno de odio. (Pinochet dixit)
No es una prueba el hecho de que siempre, todos los golpes de Estado que se han dado en el mundo en los últimos cien años han contado con el visto bueno de la Embajada de los Estados Unidos, cuando no han sido directa y claramente promovidos por la CIA y el gobierno de turno de los Estados Unidos. Ese hecho nada prueba en el caso de Honduras
No es una prueba el hecho de que todas las Fuerzas Armadas que han dado golpes de Estado en el mundo en los últimos cien años han contado con el permiso de la Embajada de los Estados Unidos, cuando no han sido directa y claramente instigados y dirigidos por la CIA y el gobierno de turno de los Estados Unidos. Ese hecho nada prueba en el caso de Honduras.
No es una prueba el hecho de que tradicionalmente los Presidentes de Estados Unidos han complotado contra países democráticos para derogar gobiernos legítimos contrarios a sus intereses o hacerles la guerra. Lo que haya hecho gentuza como Nixon o los Bush, en beneficio de multinacionales vinculadas a ellos, aprovechándose del cargo de Presidente de los Estados Unidos no son hechos vinculantes para Barak Obama. El hecho cierto que les une el ocupar (o haber ocupado) el cargo de Presidente de los Estados Unidos de América es una mera coincidencia y no implica que Obama esté interesado en derrocar gobiernos adversos a sus intereses.
El hecho cierto de que el Gobierno de Honduras se estuviese alineando en una onda chavista no prueba que esa sea la motivación causante de su derrocamiento, ni prueba una vinculación con Obama ni con el Gobierno de los Estados Unidos ni con la CIA.
El hecho cierto de que se preparaba un referendum (que podría haber ganado el Gobierno) no es una prueba de que el Golpe de Estado se haya dado para impedirlo, como históricamente está comprobado que ocurrió en el Chile de Salvador Allende en 1973. Simplemente es una mera coincidencia.
Los hechos ciertos de que hubo un apagón general en Honduras en la mañana de hoy; que las Fuerzas Armadas exigieron y consiguieron la renuncia del Presidente constitucional; que la ciudad de Tegucigalpa este siendo sobrevolada por helicópteros de guerra, y otros indicios, no son prueba de que haya habido un golpe de Estado en Honduras.
Que los congresistas hayan declarado (cito de memoria) que “este Golpe no se ha dado por fines personales”, “estamos consolidando la democracia”, y “aquí no ha habido un golpe de estado” y el hecho cierto –como saben todos los chilenos y todo el mundo- que esas frases (o algunas muy parecidas) fueron pronunciadas por Augusto Pinochet y sus secuaces, antes de entrar a saco contra los bienes nacionales y en beneficio propio, no es prueba suficiente para declarar que en Honduras ha habido un Golpe de Estado. La similitud de las frases es sólo mera coincidencia.
Que la CNN ya hable de un actual Presidente de Honduras y se refiera al Presidente Constiucional Manuel Zelaya como el ex Presidente no es una prueba de la intromisión de los Estados Unidos en asuntos internos de otro país. Sólo demuestra que los periodistas de la CNN manejan mal el castellano.
Que las votaciones en el Congreso de Honduras para aceptar la renuncia del Presidente Manuel Zelaya hayan sido aprobadas por la unanimidad de los congresistas presentes, no resta legitimidad al evento ¿O si? ¿Donde estaban los parlamentarios de Gobierno?
Que nadie sepa nada de los parlamentarios del Gobierno y que no hayan participado no implica que estén secuestrados, desaparecidos, asesinados, comprados o anulados de otra forma. Lo único que honestamente se puede decir es que en esas votaciones no se oyeron sus voces y al parecer no estuvieron en esa sesión de hoy, que nombró Presidente de Honduras al Presidente del Senado.
El hecho cierto de que el Presidente Obama este siguiendo los mismo métodos de Bush para solucionar la crisis financiera, vale decir, fabricar más dólares sin respaldo y darlos sin control a los financistas causantes de la crisis, no es suficiente para suponer que estamos ante un nuevo tipo de Golpe de Estado, con una CIA más sofisticada.
El hecho cierto de que este golpe de Estado favorezca los intereses de Estados Unidos y perjudique a los bolivarianos o chavistas no nos permite suponer que se esta haciendo un test y probando una nueva forma de derrocar gobiernos legítimos, constitucionales, con la complicidad de congresistas venales.
Lo que si nos permitiría afirmar la complicidad de Obama, de la CIA y del Gobierno de USA sería si esto llegara a ocurrir en Francia, por ejemplo, o en España. Si por casualidad la cosa se repite en Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Venezuela o Cuba no podemos dudar de que sólo es una mera coincidencia y nada nos autoriza a pensar de que Obama, un gran Presidente de los Estados Unidos, este detrás de cada golpe de Estado que se produzca en el futuro.
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Pasaporte español XD264371
En repudio a la masacre de pueblos amazónicos en Perú
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REDH - Red Solidaria por los Derechos Humanos
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BENEDETTI FALLECIÓ ESTE DOMINGO
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Fuente: Rebelion El escritor uruguayo, Mario Benedetti, falleció este domingo en Montevideo a la edad de 88 años, tras padecer de una patología intestinal crónica que los últimos meses agravó su estado de salud. "Falleció mientras dormía en su domicilio y en profunda paz. De a poquito dejó de respirar", dijo su secretario Ariel Silva, minutos antes que los medicos firmaran el acta que certificaba su muerte. Luego de concerse la muerte del célebre escritor, el gobierno uruguayo decretó duelo nacional y dispuso que su velatorio se desarrolle con honores patrios desde las 12H00 GMT del lunes en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, sede del Congreso, señaló el vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa. El pasado 6 de mayo, luego de 12 días de hospitalización, el escritor fue dado de alta, ya que según informaron sus familiares, había "respondido excelentemente al tratamiento médico instituido, lo que determinó que se otorgara el alta a domicilio". En su última aparición pública, en diciembre de 2007, Benedetti fue condecorado con la Orden Francisco de Miranda por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en un acto que se celebró en la Universidad de la República, en Montevideo. Ese día Benedetti, que ya presentaba un estado físico deteriorado, fue saludado con una ovación de varios minutos en una abarrotada sala de actos de la universidad. Benedetti fue autor de más de ochenta libros de poesía, novelas, cuentos y ensayos, así como de guiones de cine, fue galardonado con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1999), el Premio Iberoamericano José Martí (2001) y el Premio Internacional Menéndez Pelayo (2005). Al conocerse de la noticia de su muerte medios internacionales resumieron la noticia con estas palabras: "El escritor Mario Benedetti murió hoy en Montevideo y dejó huérfana a la literatura uruguaya y latinoamericana de uno de sus poetas y narradores más prolíficos, venerado por generaciones por su ética social y su melancólico canto a la vida". Benedetti abordó todos los géneros literarios, en los que reflejó una mirada crítica de izquierda que le llevaría al exilio y a ser, hasta sus últimos días, un firme detractor de la política exterior de Estados Unidos. Sus poesías fueron cantadas por autores como Joan Manuel Serrat, Daniel Viglietti, Nacha Guevara, Luis Pastor o Pedro Guerra, y sus novelas más famosas llevadas al cine, como "La tregua" (1974) o "Gracias por el fuego" (1985), a cargo del director argentino Sergio Renán. Este exponente por antonomasia de la llamada generación uruguaya de 1945, la "generación crítica", nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, en el Departamento de Tacuarembo. En 1928 comenzó sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Montevideo, donde, según contaba el propio Benedetti, gustaba de escribir en verso las lecciones e incluso sorprendió a sus maestros con un primer poema en ese idioma. Antes de dedicarse a la escritura, Benedetti hizo de taquígrafo, cajero, vendedor, librero, periodista, traductor, empleado público y comercial, oficios que supusieron un contacto con la realidad social de Uruguay que fue determinante a la hora de modelar su estilo y la esencia de su escritura. Entre 1938 y 1941 residió en Buenos Aires y en 1945 ingresó en el semanario Marcha como redactor y publicó su primer libro, "La víspera indeleble", de poesía. Residió en París entre 1966 y 1967, donde trabajó como traductor y locutor para la Radio y Televisión Francesa, y luego de taquígrafo y traductor para la UNESCO. En 1968 fundó en La Habana el Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, que dirigió hasta 1971, y encabezó el Departamento de Literatura Latinoamericana de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de Montevideo, entre 1971 y 1973. En los setenta desarrolló una intensa actividad política, como dirigente del Movimiento 26 de Marzo, del que fue cofundador en 1971 y al que representó en el Frente Amplio, coalición izquierdista que alcanzó el poder en 2005. Su obra En una época trepidante, el escritor uruguayo publicó obras como "Esta mañana y otros cuentos" (1949), "Poemas de oficina" (1956), "Ida y vuelta" (1958) y "La tregua" (1960). En 1949 Benedetti avanzó en su carrera periodística con su labor en la destacada revista literaria Número, compaginando al tiempo sus tareas de crítico con una carrera imparable como escritor. Con el golpe militar de 1973 renunció a su cargo universitario y se exilió, primero en Argentina y después en Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado. Benedetti se instaló en Cuba en 1976 y un año más tarde se trasladó a Madrid, donde permaneció hasta 1985, cuando, con el fin de la dictadura uruguaya, puso fin a doce años de exilio. Entre las obras de esta época aparecen "Letras del continente mestizo" (1967), "Inventario 70" (1970), "El escritor latinoamericano y la revolución posible" (1974) y "Con y sin nostalgia" (1977). Su obra teatral "Pedro y el capitán" (1979) fue representada en Madrid en 1981 y un año después aparecieron sus "Cuentos" y la novela "Primavera con una esquina rota". En 1984 publicó "Geografías" y "El desexilio y otras conjeturas" y tres años después, tras volver a Uruguay, se convirtió en miembro del Consejo Editor de la revista de izquierdas Brecha. De 1985 data su colaboración con Joan Manuel Serrat en el disco "El sur también existe". A partir de entonces su producción es imparable, con títulos como "Despiste y franquezas" (1991), "La borra del café" (1993), "Andamios" (1996) y los poemarios "Mas acá del horizonte" (1997) y "La vida, ese paréntesis" (1998). En la década siguiente aparecieron "El porvenir de mi pasado" (2003), "Memoria y esperanza, un mensaje para los jóvenes" (2004) y los poemarios "El mundo que respira" (2001), "Existir todavía" (2004) y "Vivir adrede" (2007), entre otros. Numerosas distinciones Benedetti recibió numerosas distinciones, entre ellas la Medalla Haydee Santamaría del 30 aniversario de la Casa de las Américas en La Habana (1989) y la Medalla Gabriela Mistral del Gobierno chileno (1996). Además, el premio León Felipe de España a los valores cívicos (1997), el Iberoamericano José Martí y el Internacional italiano de Literatura La Cultura del Mar, ambos en 2001, año en que también fue nombrado "Ciudadano Ilustre de Montevideo". El escritor, doctor Honoris Causa por universidades de España, Uruguay y Argentina, quedó viudo en 2006 de Luz López Alegre, con quien se había casado en 1946. En 2007 fue condecorado con la Orden Francisco de Miranda en grado de ’generalísimo’ por el Gobierno venezolano y en 2008 obtuvo el I Premio ALBA del Fondo Cultural de la Alternativa Bolivariana para las Américas en la categoría de Letras. =========== Carlos Laquinandi, redacción de SERPAL Sabíamos que tenía que ocurrir. El nos mandó varios avisos, en algunos de sus versos, o en su última y reciente internación. Pero hay partidas para las que nunca estamos suficientemente preparados. Eso nos ocurre hoy, cuando nos sentimos huérfanos de la poesía, de la ternura y de la proximidad de Mario Benedetti. Murió ayer domingo en su casa de Montevideo. Un aluvión de palabras, un manantial de sentimientos se vuelcan en las páginas de la prensa, en los foros de Internet. Frases sencillas pero que sobran para expresar esta soledad que Mario inauguró con su partida. Hasta sorprende comprobar el inmenso alcance que tiene su adiós, porque conmueve saber de pronto, que somos tantos los que compartimos un mismo sentimiento. Una pena unánime, porque "en la última asamblea del futuro, faltará sin aviso" . Lo único que ayuda, es saber que desde hoy, podremos atrincherarnos en sus versos, recorrer sus cuentos, sus relatos. Nadie nos los podrá arrebatar, porque ya son parte de nosotros. Pero sobre todo podremos evocar su compromiso con la Vida, su capacidad para decir lo que sentimos en palabras simples. Para no claudicar. Para seguir siendo nosotros, los que fuimos, los que somos. Porque Mario siempre supo que la derrota no era definitiva y que de todos modos, la derrota no invalida los objetivos de las causas justas. Así lo expresaba en las últimas páginas de "El Aguafiestas" la biografía de Benedetti que hizo su amigo el escritor argentino Mario Paoletti. - Y después de la derrota, y de la caída del Muro de Berlín, y del retorno del conservadurismo y de tanta ilusión maltrecha ¿ que vá a pasar ? - La derrota no prueba que luchar por la justicia sea un error o sea imposible. Solo prueba que se han cometido errores que llevaron a esa derrota. Derrota que ha tenido también, su parte buena y positiva. Después de todo hasta Borges ha escrito que "hay una dignidad que el vencedor jamás puede alcanzar"... - O sea... - Que ni colorín ni colorado. Este cuento no se ha acabado." Una vez más, como en sus versos, Mario tiene razón. Este cuento no se ha acabado. * Carlos Laquinandi, redacción de SERPAL. "La verdad es tan difícil de negarla como de esconderla" Ernesto Che Guevara Si Ud quiere recibir informacion en Castellano, mande un e-mail sin objeto a infoes-subscribe@vientosdelsur.org
En aquel momento, se informó que el escritor se retiraba "estable, lúcido y que no requería otras medidas médicas salvo a las que era sometido antes de ser internado".
El escritor estuvo hospitalizado cuatro veces el año pasado en Montevideo debido a diversos problemas físicos.
Su última obra publicada, el poemario "Testigo de uno mismo", fue presentada en agosto del año pasado.
Antes de su último ingreso, Benedetti estaba trabajando en un nuevo libro de poesía cuyo título provisional es "Biografía para encontrarme". Nos queda su palabra
MURIO MARIO BENEDETTI
MURIO MARIO BENEDETTI

www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-125129-2009-05-18.html
El pais › Nota de tapa
MURIO MARIO BENEDETTI
Por Silvina Friera
MARIO
Por Eduardo Galeano
El dolor se dice callando.
Pero me pregunto:
¿qué será de nuestra ciudad, sola de él?
¿qué será de Montevideo, mutilada de él?
Y me pregunto:
¿qué será de nosotros, sin su bondad inexplicable?
Por Juan Gelman
Es indecible el dolor de su pérdida. Fue poeta, fue novelista, fue ensayista y, sobre todas las cosas, fue un hombre bueno. Nunca se doblegó ante el Poder. Su muerte deja el vacío grande que dejan los grandes. De su obra nacerán otros poetas, como él siempre quiso, y seguirá vivo en el tiempo. El ya no sufre, descansa ya.
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EL PAIS › EN URUGUAY DECRETARON DUELO NACIONAL. SUS RESTOS SERAN VELADOS HOY EN EL PALACIO LEGISLATIVO DE MONTEVIDEO
“Por favor, no se olviden de mi bolígrafo”
El poeta uruguayo falleció en la tarde de ayer en Montevideo a los 88 años. Fue uno de los poetas más leídos y cantados en el mundo de habla hispana. Sufrió persecución y exilio por sus convicciones. En Argentina fue amenazado de muerte por la Triple A.
Por Silvina Friera
“Cuando me entierren / por favor no se olviden / de mi bolígrafo.” El poema pertenece a Rincón de haikus, publicado cuando el gran poeta uruguayo promediaba los 80 y la muerte era una sombra cercana con la que empezaba a dialogar para que no lo sorprendiera, para que no lo aplastara con el peso de su evidencia. Mario Benedetti murió ayer a los 88 años en su casa. Será velado hoy a partir de las 9 de la mañana en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo en Montevideo.
En Uruguay se ha decretado duelo nacional. No sólo el Río de la Plata se despide con una infinita congoja de este hombre triste y cordial como un legítimo uruguayo, que supo conjurar el dolor de la finitud y escribió que había que vivir como si fuéramos inmortales. En cientos, miles y millones de almas, sin exagerar, garúa finito.
Pocos poetas han sido tan saludablemente plagiados como Benedetti. Sus poemas de amor fueron copiados “clandestinamente” por miles de jóvenes que se atribuyeron la autoría para sorprender a esas muchachas esquivas o para acortar las distancias e iniciar un romance. No le molestaba saber de estos plagios y menos le importaba que sonara cursi. Al contrario: él mismo contaba anécdotas de parejas que le confesaban que se habían conocido, por ejemplo, gracias a Inventario. Quién no habrá repetido o cantado alguna que otra estrofa de “Te quiero”, “Por qué cantamos”, “Una mujer desnuda y en lo oscuro” y tantos otros poemas que popularizaron más de cuarenta intérpretes.
Su apellido se ha convertido en sinónimo de la poesía hecha canción. La muerte del autor de La tregua se prolongó durante tres años. Comenzó en 2006, cuando murió su mujer Luz, con la que vivió toda la vida. Desde entonces, el impulso vital del autor de más de 80 libros de poemas, novelas, relatos, ensayos y teatro, así como de guiones de cine y crónicas de humor, se fue apagando. La voz del fiel compañero se apagó, finalmente, pero quedan sus poemas de amor y de resistencia.
Sería arriesgado y tal vez apresurado afirmar que su obra será inmortal, pero seguramente muchos de sus poemas ya han adquirido ese estatus porque supo anclar sus versos y textos en los puertos que inquietan a la condición humana: el amor, la muerte, el tiempo, la miseria, la injusticia, la soledad, la esperanza.
Sencillamente, fue el cómplice de varias generaciones de lectores y de militantes políticos que, como él, fueron amenazados y tuvieron que escapar, como pudieron, de la muerte.
Desde comienzos del 2008 la salud de Benedetti se resintió debido a sus problemas intestinales y a una enfermedad respiratoria crónica de larga evolución. Este año estuvo tres veces internado: en enero, durante casi un mes; luego en marzo, y finalmente en mayo. El ganador de tan preciados premios como el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, nació el 14 de septiembre de 1920 como Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti en Paso de los Toros, departamento de Tacuarembó.
La costumbre italiana disparatada de adosar tantos nombres –el poeta siempre recordaba que tuvo un tío que tenía los nombres de todos los reyes que reinaban el día en que nació– fue la primera batalla que libró el escritor hasta que logró suprimir los cuatro nombres restantes en todos sus documentos.
Después de una quiebra de la farmacia que tuvo su padre, los Benedetti se trasladaron a Montevideo cuando Mario tenía cuatro años. El niño que se entretenía de la mano de Emilio Salgari y Julio Verne comenzó sus estudios primarios en el colegio Alemán, de donde fue retirado por su padre en 1933.
Tuvo una infancia y adolescencia poco amable y llena de privaciones por los problemas económicos. Vivían en un ranchito con techo de chapas de zinc; su madre tuvo que vender la vajilla, los cubiertos y los regalos del casamiento. A los catorce años Mario empezó a trabajar vendiendo repuestos para automóviles en la empresa Will L. Smith. Se ganó la vida de muchas formas –fue vendedor, taquígrafo de una editorial, cadete, oficinista, gerente de una inmobiliaria y periodista, entre otros oficios que ejerció– hasta que pudo vivir de la literatura. A los 18, en 1938, se vino a Buenos Aires a ver si podía torcer la mala racha familiar, mientras su vocación literaria se afirmaba durante sus lecturas en un banco de la plaza San Martín.
Siempre recordaba que sus dos primeros libros, ediciones que las había pagado Benedetti, no vendieron ni un ejemplar. Su primer módico éxito –módico porque la tirada era muy limitada– fue Poemas de oficina (1956), aunque antes había publicado los poemarios La víspera indeleble (1945) y Sólo mientras tanto (1950) y los relatos de Esta mañana y otros cuentos (1949). Le gustaba definirse como un poeta que además escribía cuentos y novelas.
Tenía la mano más habituada al poema, pero los cuentos lo hacían sudar. Montevideanos (1959) le llevó dieciocho años terminarlo. “El cuento no admite fallas, se construye palabra por palabra, cada una tiene que tener su rol, y los finales son muy importantes”, decía el escritor que en 1945 se integró al equipo del semanario Marcha, hasta 1974, cuando fue clausurado por la dictadura de Juan María Bordaberry.
Hacia fines de los años cuarenta fue miembro del consejo de redacción de Número, una de las revistas literarias más destacadas de la época, y participó en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos, su primera acción como militante. Sus viajes a Cuba fueron consolidando el despertar de su conciencia política. En 1968 creó y dirigió el Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas, cargo en el cual se mantendría hasta 1971. Junto a miembros del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, fundó en 1971 el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, una agrupación que pasó a formar parte de la coalición de izquierdas Frente Amplio desde sus orígenes.
Ese año publicó Crónica del 71, compuesto de editoriales políticos publicados en el semanario Marcha en su mayoría, un poema inédito y tres discursos pronunciados durante la campaña del Frente Amplio. Después del golpe de Estado del 27 de junio de 1973 renunció a su cargo de director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República.
Y llegó el exilio; lo arrancaron de cuajo de su ciudad. Primero cruzó el charco y trató de instalarse en Buenos Aires, en 1973. Fue aquí donde inauguró el “llavero de la solidaridad”: cuando las cosas comenzaron a ponerse oscuras acudía a ese manojo que le abría la puerta de las casas de cinco o seis amigos. Pero la Triple A le “concedió” un plazo de 48 horas para que se fuera y se dirigió a Perú.
La peste del terrorismo de Estado y las amenazas parecían seguirlo. En Lima fue detenido y deportado. Los brazos de Cuba lo acogieron en 1976, pero finalmente, Benedetti recalaría en Madrid, donde estuvo exiliado hasta 1983. Fueron diez largos años los que vivió alejado de su patria y su esposa, quien tuvo que permanecer en Uruguay cuidando de las madres de ambos.
En esa década que lo vio luchar contra el terror de los años ’70, la versión cinematográfica de su novela La tregua, dirigida por Sergio Renán, fue nominada al Oscar en 1974, a la mejor película extranjera (aunque el premio, finalmente, lo obtuvo la película italiana Amarcord).
Benedetti escribía, lo ha dicho, para esclarecer la mente de un individuo, del ciudadano de a pie. “Las causas en las que creo y que son derrotadas son las que me impulsan, porque gracias a que las defiendo puedo dormir tranquilo. No me siento derrotado en cuanto a mis creencias ideológicas y voy a seguir luchando por ellas. Sin éxito, eso sí”, aclaraba el escritor con los pies en la tierra, pero con la mirada siempre enfocada hacia ese horizonte de utopías que abrazó desde joven. “Siempre digo que los tres grandes utópicos que ha dado este mundo son Jesús, Freud y Marx; gracias a ellos la humanidad ha dado pasos positivos.
Aunque de cada utopía se realice un diez por ciento, gracias a ese diez por ciento la humanidad ha mejorado un poco. Yo soy un optimista incorregible.” Regresó a Uruguay, en marzo de 1983, un poco mejor de lo que se había ido, “más ecuánime, más tolerante, menos radical, pero sin perder mis obsesiones”. Fue nombrado miembro del Consejo Editor de la nueva revista Brecha, que sería la continuidad del proyecto de Marcha, interrumpido en 1974. En 1985 Joan Manuel Serrat grabó el disco El Sur también existe sobre poemas de Benedetti, contando con su colaboración personal. Con el “desexilio” llegan los reconocimientos en todo el mundo.
Las líneas no alcanzan para repasar la cantidad de títulos que ha publicado, son más de ochenta en todos los géneros que frecuentó. Se destacan, por mencionar un par, las novelas Gracias por el fuego (1965), La borra del café (1992) y Andamios (1996); los poemarios Inventario uno (1963), Cuando éramos niños (1964), Quemar las naves (1969), Letras de emergencia (1973), Viento del exilio (1981), El amor, las mujeres y la vida (1995), La vida ese paréntesis (1998) y Adioses y bienvenidas (2005) y Testigo de uno mismo (2008); los cuentos de La muerte y otras sorpresas (1968), Con y sin nostalgia (1971), Recuerdos olvidados (1988), Buzón de tiempo (1999) y El porvenir de mi pasado (2003); los ensayos Peripecia y novela (1946), El escritor latinoamericano y la revolución posible (1974), La realidad y la palabra (1991) y Vivir adrede (2007); y la obra de teatro Pedro y el capitán (1979).
En 1999 fue galardonado con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana; en 2001 recibió el I Premio Iberoamericano José Martí; en 2002 fue nombrado Ciudadano Ilustre por la Intendencia de Montevideo; en 2005 obtuvo el Premio Internacional Menéndez Pelayo.
Mario, ese Cupido involuntario que no merece quedar libre de culpa y cargo por la cantidad de parejas que unió, sabía que la vida es un paréntesis entre dos nadas. “Yo soy ateo, no creo en Dios ni nada por el estilo. Hay gente que tiene sus creencias religiosas y tiende a sentir que después de la muerte está el Paraíso, o el Infierno, porque muchos han hecho mérito para ir al Infierno.
Yo creo en un dios personal, que es la conciencia”, afirmaba el poeta, que trabajaba en un nuevo libro de poesía cuyo título provisional es Biografía para encontrarme. “Muchos de mis poemas son producto de ser hombre de pueblo, y estar cerca del pueblo siempre ha sido una máxima para mí. Lo mejor que me pudo haber pasado en la vida es que lo que escribo le haya tocado el corazón a esa gente, a ese pueblo, a ese hombre de a pie.”
Las lágrimas, esta vez, no tienen tregua posible. Y por favor, pensarán muchos ahora que hay que despedirse del compañero, no se olviden del bolígrafo de Mario.
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¡ TA !
El escritor Luis Sepúlveda publicó en su blogg, que mantiene en la página de Le Monde Diplomatique, este texto sobre Mario Benedetti
Sus columnas se puede leer en:
http://www.lemondediplomatique.cl/-Luis-Sepulveda-.html
Tá
Tá, se dice en uruguayo cuando se trata de afirmar con énfasis y Tá respondió Mario Benedetti cuando la decencia preguntó si había que jugarse por los pobres, por los débiles, por los condenados de la tierra, por lo que no tenían derecho a la alegría, por los que soñaban con una existencia justa, por la palabra mañana llena de sentido.
Tá, respondió Mario Benedetti cuando la vida misma preguntó si había que tomar partido y ser la voz de aquellos que se pudrían en un penal llamado tristemente “Libertad”. Ahí, entre tantos, estuvieron quince años el dramaturgo Mauricio Rosencoff y el poeta Carlos Liscano, pero durante esos quince años fueron nombrados cada día por Mario Benedetti, donde fuera que estuviese, sus primeras palabras eran para exigir la liberación de los compañeros.
A los poetas se les ama y admira, a los hombres como Mario Bendetti simplemente preguntábamos: “¿y si nos vamos al boliche dos del mercado de la abundancia para ponernos al día con la vida?” Y el tá de su respuesta era el inicio de una gran fiesta de recuerdos, de vino clarete, de preocupación porque Mario se preocupaba por todos y mientras alguien le informaba de “ese muchacho que sigue preso en Lima” sus ojos seguían los movimientos de una niña vendedora de jazmines.
Jamás he conocido a otro hombre tan sencillo, tan generoso, solidario y que, como dice el poema de César Vallejo, parecía vivir en representación de todo el mundo. A lo hombres como Mario Benedetti se les canta y sin que importe la rima de sus versos, se les encuentra en los barrios populares, en los boliches frecuentados por gentes de otras tierras, en el fragor de las luchas más justas, en las pancartas con faltas de ortografía pero perfectas de razones, en los estudiantes que tras la barricada toman la mano de su novia, descubren entonces que no están solos, sin que importe la lengua que hablen sus corazones laten a ritmo uruguayo, se convierten en la flor de la banda oriental, y se miran a los ojos antes de la carga represiva para decir: si te quiero es porque sos/ mi amor mi cómplice y todo/ y en la calle codo a codo/ somos mucho más que dos.
Nunca un Poeta llenó los estadios de fútbol como los llenaba Mario Benedetti. Nunca otro hombre entró a un bar y a la pregunta respecto de qué quería beber respondió: un traguito, del más humilde. Nunca otro escritor nos convocó para que no perdiéramos el rumbo ni la alegría en los peores momentos de dudas y desilusiones: un torturador no se redime con el suicidio, pero algo es algo.
Escribo estas líneas con bronca, porque sé que ya la vida no será la misma con la ausencia de Mario Bendetti. Hoy por la mañana muy temprano sonó el teléfono, era otro Mario, el escritor Mario Delgado Aparaín. “El Negro”, gran amigo de Benedetti, me anunció simplemente: se nos fue Marito, hermano, con los muchachos estamos tomando unos mates y hablando de vos, porque a Mario le encantaba hablar de vos.
Sé que a Benedetti no le gustaban los homenajes, o mejor dicho, le agradaban ciertos homenajes, como que a su invitación a tomar unos mates respondiéramos llevando unas buenas facturas para acompañarlos. A los otros homenajes respondía escabulléndose, mostrando su carnet de tímido militante o exclamando; “déjense de macanas”. Mientras escribo esto que no es un homenaje, sé que Montevideo no será la misma ciudad que amo cuando vuelva, sé que en Madrid me faltarán los paseos por El Retiro junto a un Mario Benedetti maravillado con los titereteros, sé que el café Rossi en Roma se quedará con una silla vacía y soportaré solo el atraso eterno de los compañeros de Il Manifesto, sé que un vacío infinito abre sus fauces y me sumo a la multitud de hombres y mujeres que lloramos apretando un atado de libros.
Pero una mano de Mario Benedetti me remecerá un hombro y habrá que salir a la calle, a defender la alegría como una trinchera.
Tá, Mario, ¡Tá!.
Luis Sepúlveda, Gijón 18 de Mayo 2009
DISCULPEN LA MOLESTIA
Por Eduardo Galeano
Página 12. 8 de Mayo 2009
Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza. ¿Es justa la justicia?¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundo al revés? El zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fue condenado a tres años de cárcel. ¿No merecía, más bien, una condecoración?
¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el zapateado? ¿No es culpable de terrorismo el serial killer que mintiendo inventó la guerra de Irak, asesinó a un gentío y legalizó la tortura y mandó aplicarla?
¿Son culpables los pobladores de Atenco, en México, o los indígenas mapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no son sagrados, también, quienes la defienden?
Según la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso de todos. Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de hambre que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando el mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?
¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan?
¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart, la empresa más poderosa de todas, prohíbe los sindicatos. McDonald’s, también. ¿Por qué estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional? ¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que la basura y menos todavía valen los derechos de los trabajadores?
¿Quiénes son los justos y quiénes los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?
¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de “crimen organizado”?
Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.
Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina tres millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren quince niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?
¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?
¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.
Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales?
Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.
En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos de justicia y sentido común. Cuando el presidente Evo Morales inició la refundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara de tener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Este desafío era catastrófico desde el punto de vista del orden racista tradicional, que decía ser el único orden posible: Evo era, traía el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos.
Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunció que se negaba a pagar las deudas no legítimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan mal ejemplo.
Si las dictaduras militares y los políticos ladrones han sido siempre mimados por la banca internacional, ¿no nos hemos acostumbrado ya a aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que lo golpea y la codicia que lo saquea?
Pero, ¿será que han sido divorciados para siempre jamás el sentido común y la justicia?
¿No nacieron para caminar juntos, bien pegaditos, el sentido común y la justicia?
¿No es de sentido común, y también de justicia, ese lema de las feministas que dicen que si nosotros, los machos, quedáramos embarazados, el aborto sería libre? ¿Por qué no se legaliza el derecho al aborto? ¿Será porque entonces dejaría de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo y de los médicos que pueden cobrarlo?
Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negación de la justicia y el sentido común: ¿por qué no se legaliza la droga? ¿Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pública? Y el país que más drogadictos contiene, ¿qué autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda? ¿Y por qué los grandes medios de comunicación, tan consagrados a la guerra contra el flagelo de la droga, jamás dicen que proviene de Afganistán casi toda la heroína que se consume en el mundo? ¿Quién manda en Afganistán? ¿No es ese un país militarmente ocupado por el mesiánico país que se atribuye la misión de salvarnos a todos?
¿Por qué no se legalizan las drogas de una buena vez? ¿No será porque brindan el mejor pretexto para las invasiones militares, además de brindar las más jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderías?
Ahora el mundo está triste porque se venden menos autos. Una de las consecuencias de la crisis mundial es la caída de la próspera industria del automóvil. Si tuviéramos algún resto de sentido común, y alguito de sentido de la justicia ¿no tendríamos que celebrar esa buena noticia? ¿O acaso la disminución de los automóviles no es una buena noticia, desde el punto de vista de la naturaleza, que estará un poquito menos envenenada, y de los peatones, que morirán un poquito menos?
Según Lewis Carroll, la Reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas:
–Ahí lo tienes –dijo la Reina–. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen será cometido al final.
En El Salvador, el arzobispo Oscar Arnulfo Romero comprobó que la justicia, como la serpiente, sólo muerde a los descalzos. El murió a balazos, por denunciar que en su país los descalzos nacían de antemano condenados, por delito de nacimiento.
El resultado de las recientes elecciones en El Salvador, ¿no es de alguna manera un homenaje? ¿Un homenaje al arzobispo Romero y a los miles que como él murieron luchando por una justicia justa en el reino de la injusticia?
A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adiós, dice hasta luego.
LAS VENAS ABIERTAS
Cesar Hildebrandt
http://bloghildebrandt.blogspot.com/2009/04/las-venas-abiertas.html
domingo 26 de abril de 2009, La Primera, p. 4
Con lo que “Las venas abiertas de América Latina” es ahora un best seller, un hipo editorial, un fenónemo del mercadeo chavista.
¿Y por qué Irán para imponer al Sha? ¿No fue una manera armada de servir a la British Petroleum y a sus socios estadounidenses? ¿Y por qué Allende? ¿Y Vietnam? ¿Y Cuba desde la Enmienda Platt? ¿Y ahora Irak, reconstruido por forajidos y ladrones tras ser destruido por forajidos y ladrones? ¿De quién es el petróleo iraquí? Porque algo es seguro: ya no es de los iraquíes.
SISTEMA ASEGURADOR DEBE LUCHAR POR LOS POBRES
"En este siglo 21 y desde este respetable Congreso Iberoamericano de Derecho de Seguros, me permito sugerir que impulsemos más la Cultura de Seguros y dentro de este compromiso gritemos al mundo, que la Institución del Seguro no sólo nació para rentabilizar financieramente sus operaciones, sino también para constituirse en una herramienta eficaz en la lucha contra la pobreza y extrema pobreza....los Microseguros son el mejor ejemplo", con esta palabras, Gabriel Bustamante Sánchez, Presidente de ACUSE - Asociación de Consumidores y Usuarios de Seguros, finalizó su impecable y muy bien comentada Conferencia sobre MICROSEGUROS, EL SEGURO DE LOS POBRES, como Co-relator representando a Perú en el XI Congreso Iberolatinoamericano de Derecho de Seguros - Uruguay 2009.
Distintos temas fueron presentados por Especialistas de primer orden mundial tratándose, entre otros, los siguientes temas: "La responsabilidad medioambiental y su aseguramiento", "La Intermediación en el Contrato de Seguros", "El fronting en el Reaseguro y la cláusula cut through", "Seguro de Crédito a la Exportación", "Cobertura de Seguro en la cadena de transportes".
Bustamante comentó asimismo temas de coyuntura asociados a los Microseguros: "Hace 2 días la Sra. Hilary Clinton, Secretaria de Estado de la Administración Obama, declaró en el Diario El País, que LA SEGURIDAD ES LA CLAVE PARA ESCAPAR DE LA POBREZA; aquí el mensaje es claro, existen 2 billones de personas (2 mil millones de los 6,600 que tiene población mundial) que viven con 1 dólar diario y no tienen ningún sistema de protección vía Pólizas de Seguros.
Leemos asimismo que los Organismos Internacionales aconsejan a las naciones que existe un trípode soluciones para combatir la Pobreza: Salud, Educación y Acceso a la Información... en los 3 aspectos la Institución Aseguradora tiene participación: muchos Estados están poniendo en práctica el Aseguramiento Universal de la Salud, el Fomento a la Educación vía la Cultura de Seguros como lo hace Colombia desde hace algunos días y el Acceso a la Información como por ejemplo los programas radiales y televisivos "Hablemos de Seguros" que desarrollamos hace una década en Perú".
Don Arturo Diaz Bravo, Abogado Asegurador de mucha representatividad y experiencia en el mundo del Derecho de Seguros y Presidente de AIDA MÉXICO (Asociación Internacional de Derecho de Seguros), tuvo palabras elogiosas para el Presidente de ACUSE, "....Gabriel Bustamante es tan buen vendedor y Expositor, que si lo dejamos seguir disertando, nos venderá unos cuantos Microseguros...".
PRENSA GLOBAL DE ACUSE - Asociación de Consumidores y Usuarios de Seguros.
www.segurosbustamante.net
PRESENTACIÓN DEL LIBRO
Martes 21 de abril hora 12.30 -
Con el auspicio de Café de Lloyd, revista virtual del mercado asegurador uruguayo, el Comunicador y Corredor de Seguros peruano Gabriel Bustamante Sánchez presentará su último libro: "Los Seguros y la Prensa", en el que recopila informaciones, artículos y noticias publicadas en Perú desde 1862 al 2008, continuando con su trabajo periodístico de promoción de la Cultura de Seguros en nuestro continente.
Luego del Break, y como sobremesa, el autor se referirá a la experiencia peruana desde la aplicación del Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT)
(Cupo limitado - Interesados podrán solicitar su invitación a
Lugar: Crystal Palace Hotel Av. 18 de Julio 1210 - Sala Crystal
INICIATIVA POR EL GRAN APAGÓN EN CONTRA DEL CALENTAMIENTO GLOBAL
LA RED PUENTES PERÚ SE SUMA A LA INICIATIVA POR EL GRAN APAGÓN EN CONTRA DEL CALENTAMIENTO GLOBAL
www.ciceenlinea.com.pe/content/view/131/1/
La Hora del Planeta (o the Earth Hour, según sus siglas en inglés) es la más reciente iniciativa contra el cambio climático a nivel mundial.
Ello tendrá lugar el sábado 28 de marzo del 2009 a las 8:30 p.m. y que tiene un solo objetivo: apagar las luces del mundo para encender la conciencia humana.
Bajo el lema “Apaga la Luz. Ilumina el Futuro” la campaña invoca a que este sábado todos los habitantes del planeta apaguen las luces durante una hora (de 8:30 p.m. a 9:30 p.m.), para que de este manera, bajo una misma acción, muestren su gran preocupación por el cambio climático y exhorten a los gobiernos y grandes potencias la necesidad de políticas serias y eficaces que combatan los estragos producidos en el medio ambiente.
En tal virtud, la WWF, institución promotora de la campaña, ha manifestado que, a través de esta acción, el mundo se someterá a una votación (VOTE EARTH) en el que cada luz apagada es un voto a favor de esta iniciativa, buscando obtener 1 millón de votos que serán presentados a los diversos líderes mundiales en la conferencia sobre el cambio climático mundial (Global Climate Change Conference) a realizarse en Copenhagen -Dinamarca- el presente año.
En dicha reunión se determinará las políticas oficiales de gobierno a adoptar contra el calentamiento global, que reemplazarán el Protocolo de Kyoto.
De esta manera, se busca enviar un mensaje a nivel mundial, para que tanto personas, empresas y gobiernos, tomen conciencia de la gran injerencia que tienen en detener el ya avanzado deterioro del planeta, a partir de los cambios que deben adoptar en sus hábitos de consumo y evitar lo que parece inexorable: el calentamiento global.
Para mayor información puede visitar la página Web de la Hora de la Tierra www.earthhour.org/ o encontrar sus contenidos en español www.wwfperu.org.pe
Esté preparado para recibir esta iniciativa que mucho tiene de bueno. El último que salga que apague la luz.
Fuente: Red Puentes Perú


